viernes, 29 de mayo de 2009

Otra vez su sombra


Quedé convertida en una estatua de piedra, sosteniendo el teléfono, sin emitir un sonido o expresar un gesto.

Muy dentro mío, como la lava de un volcán, sentía acumularse la ira en un rincón.

De pronto exploté.

Lloré y grité al mismo tiempo.
Grité y lloré.
Maldije en voz alta y otro tanto en silencio, con los puños apretados y el ceño fruncido.

Me sentía una completa idiota, cubierta por la burla de aquél a quien le estaba dando la posibilidad de enmendar su imagen.


Lucía subió corriendo para saber qué me pasaba, imaginando algo de lo acontecido.
Se limitó a abrazarme, las dos sentadas en el borde de la cama, y a repetirme que yo no era tonta, sino simplemente una mujer que no estaba acostumbrada a lidiar con gente hipócrita.

Tal vez era eso, mi necesidad de creer que detrás de un gran humo negro podía aparecer otra vez la nitidez de un horizonte.

Me había equivocado. Manuel no había cambiado. Su naturaleza permanecía inalterable, y sólo se había visto debilitada bajo los efectos del whisky, impulsándolo a un acto irracional, similar al mío, a mi llamada.

Nada más había, y ya no podía seguir escarbando en esa relación, ni en su persona.

Ahora me culpaba por haber corrido a llamarlo, sin determe a pensar un segundo en qué hubiera pasado si su perdón era cierto.¿Cuánto le habría durado? ¿Qué hubiera hecho con mi amor por Octavio? ¿Iba a dejarlo en el camino por darle una oportunidad a aquél que había traicionado mi absoluta confianza? ¿Tan débil era en el fondo?

Necesita pensar, buscar la punta del hilo y acomodarlo lentamente en la madeja otra vez.

Todo era cuestión de apretar el freno, desmenuzar lo sucedido y repartir la baraja una vez más.

Lucía me dejó sola, para que intentara descansar.




No sé cuánto tiempo había pasado cuando volvió a ingresar por la puerta del dormitorio y encendió la luz con el teléfono en la mano.

- Es una amiga tuya – me dijo


Medio dormida, pensé que si no era Clara nadie que dijera ser mi amiga podía llamarme a Estados Unidos, pero un impulso me obligó a atender.


- Hola – dije, mientras Lucía se alejaba

- Hola, Miranda. Tanto tiempo sin hablarnos.


Era la voz de Laura.

8 comentarios:

Miranda dijo...

Si andan por ahí, prometo otro post para antes de que termine el día...Como está feo, me quedo adentro, así que no es mala idea seguir escribiendo.

Un beso a todos.

Selma dijo...

Pense en no leerte mas y no comentar pero me puede lo que escribis...No me agrado lo que me contestaste cuando intente defenderte de un comentario, pero para mi, ya fue. Te digo que era de esperarse que ella apareciera, siempre estuvo ahi; al acecho, era obvio, saludos.

Miranda dijo...

Selma: Uf, me obligás a que revise los posts viejos...sé que JAMAS te hubiera dicho algo malo justo a vos,pero quiero ver si podía malinterpretarse.Lo busco y vuelvo.
Ya vengo.
Besos

Miranda dijo...

Selma: Ya revolvi y lo unico que encontré es un post donde me defendés de Carito, pero donde yo respondo a todos (ese día se armó revuelo), y no a vos en particular.
Si es por eso, quedate tranquila, que yo sé cuales fueron tus intenciones, y si bien no comparto la forma de Carito y ella lo sabe, ya logramos entendernos, y sé que ella no lo hace de mala leche.
Si es por eso, te pido disculpas.La verdad que creí que nos teniamos una especie de "afecto" virtual, por asi decirlo. Me apena que estés molesta.
Un besote.

lunanueva dijo...

siii sigue escribiendooooo porfaaaaa, hoy, hoy, hoyyy

Selma dijo...

Tranquila, te lo queria decir porque ya fue, me olvide y si tambien te tengo un afecto, te banco siempre y ya se me paso... Besotes de aquellos.

LaVieEnRose dijo...

Siii otro otro! yo tampoco salgo :(

La loca esa de nuevo no puede ser nada bueno ...

Besos!

Susurros sueltos dijo...

Terrible, esa mina es un cancer, no debe ni poder dormir de todos sus malos actos.
A ver que pasara...