jueves, 28 de mayo de 2009

Grandes dudas y pequeñas supersticiones



Junto al capuchino, decidí hacerme unas tostadas.

Tomé dos rodajas de pan integral y los coloqué en la tostadora eléctrica. Abrí la heladera para sacar la manteca, y ésta se me deslizó hasta golpear contra la cerámica reluciente del piso.

Pensé que la torpeza era producto de los nervios tras el llamado matutino de Manuel, y busqué un trapo para poder limpiar.
Abrí nuevamente la heladera, y tomé otro pan de manteca sin abrir. Unté las tostadas que estaban recién hechas.
Pensé que un toque de miel no le vendría nada mal a mi desayuno, y abrí la alacena en busca del envase, dejándolo caer segundos más tarde.

Al ver estrellarse el frasco contra el piso, recordé las palabras de mi abuela: “Cuando algo se te cae, Miranda, tenés que pensar el nombre de una persona que comience con la inicial del objeto que acaba de caerse. Significa que esa persona está pensando en vos.” Era una tradición hacer este juego en la familia, al igual que aquél que evoca rumores sobre uno, cuando nos zumba un oído.

-Manteca. Miel – pensé en voz alta – ¡Manuel!

De pronto, mi capuchino y mis tostadas hechas en una cocina en Nueva York, no eran suficientes para sentirme una mujer nueva, segura e independiente.

Me sentí débil, apenada, dubitativa.

¿Y si acaso Manuel realmente estaba arrepentido?

¿Y si yo estaba dejando escapar la posibilidad de reconstruir un matrimonio, con todo lo que había hecho para lograrlo, simplemente por ser incapaz de ver un real cambio en Manuel?

Me senté. Bebí varios sorbos de café, y sólo probé un bocado de una tostada, ante la miel pegajosa esparcida junto a los trozos de vidrio.
Así de roto estaba lo nuestro. Pequeños pedazos de aquello que había sido un entero y que hoy ya no sabían como darle forma al envase original de la relación.

Manuel se había desarmado en disculpas y promesas, ante una tibia Miranda en la que me había convertido. Por un momento sentí pena, y hasta un dejo de vergüenza.
De un amor pleno y un matrimonio para toda la vida, habíamos pasado a un juego patético, a una cacería absurda, a un remate de compromisos y afectos duraderos.
Perdíamos el tiempo buscando la forma de dañar al otro, detectando su talón de Aquiles para volverlo débil y vulnerable, pendiente de algo que le quitara el sueño.

El que había llamado seguía siendo mi marido y no podía fingir que no me importaba en absoluto.
Algo, en el fondo de mí, aún se veía afectada por esa súplica y ese pedido de perdón.
Algo, en el fondo de mí, sentía una pequeña duda.

Si mi abuela tenía razón, Manuel también estaría pensando en mí, justo en ese momento.

Con esa imagen me quedé, ahí sentada.
Y con una decisión.

La de llamarlo.

13 comentarios:

Miranda dijo...

Pido disculpas por la demora, pero hubo un problema con Arnet en la zona, y aunque reclamé y reclamé, recién hoy recuperamos el servicio.
Beso a todos =)

labiblio dijo...

Llamarlo!?, no se. Cómo seguir en una pareja después de tantas mentiras?. Realmente sos capaz de perdonar y olvidar. Sos capaz de patear el tablero y comenzar de cero. El corazón quizás pueda olvidar y/o perdonar, pero la cabeza; lo logra???

Angie dijo...

MIranda, hace tiempo que te leo, te comenté al principio y después lo dejé es que no habia nada que agregar.
no se si será casualidad o será costumbre de usar la primera letra de lo que se te cayó, en casa también hacemos eso, pero creíamos que era una invento mio y de mi hermana, jaja.
en vilo, nos tenés esperando el proximo episodio.

Miranda dijo...

labiblio:No sabía de qué era capaz, pero en el momento me sentía mal al escucharlo llorar como un chico y en ese estado...
Tenia que llamarlo.Asi lo sentia.
Besotes




Angie:Yo tampoco sé si es cierto, pero siempre lo uso.
Gracias por volver a comentar.Es lindo saber quién está del otro lado.
besitos.

flor dijo...

tanto tiempo que no te dejo un comentario pero no deje de leer ni una sola entrada. la historia sigue igual de atrapante que al comienzo. te digo la verdad, yo en tu lugar hubiera sentido lo mismo pero despues de tantas descepciones una aprende a ser fuerte y darse cuenta de q lo mas probable es q nuestra intuicion este en lo correcto.
una persona que te hace una cosa asi no cambia.. la gente no cambia!!!

Anónimo dijo...

grrrrrrrr, quiero mas historia que estoy muy intrigado!!!tantos dias para encontrarme con una linda descripcion como tomar un desayuno

El Tano dijo...

La de la foto sos vos?

Marina dijo...

Miranda: no te dejes llevar por emociones instintivas, Manuel hoy llora, pero es un manipulador no te olvides.. si no hubieses descubierto toda su historia, hoy seguiría con su doble vida sin problemass, quien te dice inclusive que no se sigue viendo con Laura!!! y Octavio?? que te pasa con el??

Piti Sarlanga dijo...

SI, POR FAVOR, SI, SI Y SI. DALE, LLAMALO. NO SABES LO QUE SIGNIFICA PARA MANUEL, UN LLAMADO TUYO EN ESTE MOMENTO. SOLO LOS QUE PASAMOS POR LA SITUACION EN LA QUE EL SE ENCUENTRA AHORA, SABEMOS DE QUE SE TRATA. DALE, LLAMALO. TE ASEGURO QUE EL TE AMA. NUNCA HABLE TAN ENSERIO.

Miranda dijo...

Flor: Gracias por reaparecer =)
Ya verás cuanta razón tenés.Ahora posteo.Besos.





Anónimo: No seas malo.Ahora va otro post.Besos.

Miranda dijo...

El tano: Mirá qué curiosito...

No.No soy =P

besos.





Marina: Ya llegan algunas respuestas a tus preguntas.Ahora subo post.Besotes.




Piti:No cambiás más.Beso!

Anónimo dijo...

¡Mentile! ¡Dale falsas esperanzas!
Prometele cosas que no vas a hacer ... SE MALA DE UNA VEZ POR TODAS

La impuntual... dijo...

Yo también pensé lo mismo que el Tano...
besos