martes, 16 de junio de 2009

Tienes un e-mail (parte 1)

Apenas corté con Clara mi reacción fue odiarlo.

De sólo imaginármelo con otra mujer un gusto amargo se me instalaba en la boca y un puñado de maldiciones se amotinaban en mi garganta.

Quería decirle que me sentía decepcionada, una vez más.
Y por él, por quien menos lo imaginaba.

Le pedí la notebook a Lucía, y entré a mi casilla de gmail.
Hacía varios días que no chequeaba el correo y para contribuir a mi enojo sólo había dos mails de mi mamá.

Apreté la opción redactar y escribí.

para: octavio@gmail.com
de:mirandarey@gmail.com
asunto: Suplente?


No entiendo tu maniobra, y no me reclames que me olvidé de saludarte después de tanto tiempo, porque a esta altura no puedo ni pensar.
El que pusieras al tanto a Clara de que pensabas en mí , ¿fue un intento de que me ponga en contacto?¿ O sólo asegurarte de que me enterara que ella te había visto con la rubia petisa que elegiste para reemplazarme?

Uf, lejos estoy de entender a los hombres, y acá podés apelar a tu lista kilométrica de reclamos hacia mí, de tu tiempo dispensado, de la espera y bla bla blá.

Yo cumplí. Tarde, lo asumo. Acusame de eso si querés. Soy cagona, lenta, lo que quieras decirme, pero tengo palabra, tardía, pero palabra al fin.
Dije que te amaba y que me jugaba, y me jugué. Estabas "en la escena del crímen" el día en que se descubrió el delito, así que sabés que no miento.

Y vos...bueno, te fuiste, y después sólo hubo un estúpido silencio que todavía hoy trataba de entender, de encontrarle un significado, justo cuando llama Clara para contarme la novedad.

No te entiendo.
No te en-tien-do.

Trato, pero no puedo.

Seguro que me vas a echar la culpa, que me vas a decir que "si yo no hubiera dicho" o "no hubiera hecho", esto no pasaba. Claro, ya te imagino. La respuesta cómoda, fácil y de bolsillo.
Decí lo que quieras, que igual la imagen de la rubia no me la borro con palabrería de revista de consultorio.

Ah, cierto, pero además está el mensaje ese de que pensás en mí, así que te agradecería que me evitaras la molestia de tejer conjeturas sobre en qué sentido andarás recordándome o si acaso te estarías refiriendo a algún CD que me olvidé de devolverte, y me dijeras vos mismo si te debo algo.


Miranda




Sin releerlo, enojada de pies a cabeza,apreté enviar.

2 comentarios:

Cris dijo...

Bien hay que empezar por aclarar los puntos.

La pobre estúpida... dijo...

Wow, Miru definitivamene si estabas enojada, me encanta la manera en como escribes... estoy haciendo mis pininos en contar también mi historia y me esta sirviendo mucho, cheque posts tuyos anteriores en donde tus seguidores ponían en tela de duda tu historia, vaya que es real! la mía probalbmemnee tambienparece ficticia después de todo lo que ha pasado pero al fin y al cabo hemos vivido ¿no?. un beso grande!.