jueves, 1 de enero de 2009

El doloroso camino de la verdad




Un olor a perfume barato me hizo volver a la triste realidad.

Abrí los ojos desde el piso, y pude ver la cara de una mujer que acercaba a mi nariz un frasco con extracto de flores que lograban devolverme a la vigilia.



Descubrí la mirada de la gente clavada sobre mi persona, con un dejo de preocupación.

Me había desmayado por primera vez en mi vida.El dolor había sido tan fuerte como para lograr dejarme inconsciente por un rato, pero yo debía seguir, era mi único propósito.Necesitaba más respuestas, todas las que pudieran caber en mi cabeza llena de dudas, de conjeturas, de puntos suspensivos.



Me levanté y me acerqué a la caja, luego de agradecer a la mujer que aún me preguntaba si estaba mejor.Pagué y salí.Necesitaba pararme frente al negocio de decoración, e imaginar qué sillón le había regalado a Laura, si habrían elegido juntos el color, si habrían compartido un café sobre alguna mesa de madera oscura, si habrían sostenido entre ambos un cuadro nuevo sobre alguna pared en blanco.

Necesitaba correr hacia esa juguetería, y detenerme frente a los caballos de madera en los que Manuel tal vez hubiera sentado a una de las hijas de Laura, o frente a las muñecas que quizás él les hubiera regalado para alguna navidad.



Eso hice.Me tomé mi tiempo como si fuera una sesión de tortura que quería grabar en cada rincón de mi memoria, para que dejara una huella tan fuerte que me impidiera perdonarlo algún día.



Cuando caía la tarde, me senté en un bar a compartir un café conmigo y mi odio.

Abrí despacio la libreta que dormía en mi cartera, y repasé con miedo cada nuevo elemento que reforzaba mi teoría de la infidelidad de Manuel.



Algo estaba claro.Si ella había estado alojada en ese hotel para el Congreso era colega de Manuel. Una abogada, tal vez compañera de la facultad, quizás competidora de algún otro estudio de renombre,quién sabe.


Me di cuenta que el café ya estaba frío, y que no lo había tomado.Mis pensamientos habían viajado a México una y otra vez, hasta la casa en el barrio de Flores, hasta esa vereda que me alojó de pie en la espera aquella anoche.Recordé su cara, su cabello rubio, sus hijas bajando del auto envueltas en risas.Las mismas que habrían recibido juguetes de las manos de Manuel y que se habrían colgado de su cuello para agradecerle ante la sonrisa de su madre.

Lo que más dolía, lo que se retorcía en la boca del estómago y que apretaba mis dientes era saber que ya no había posibilidad de que se tratara de una confusión, de un delirio de mi imaginación.

Manuel me engañaba.Yo compartía la cama con una mentira que usaba pantalones y perfume importado.Hacía el amor con alguien que tal vez pensaba en ella, que se dormía abrazándome por la espalda y acariciándome el pelo con manos impunes, impregnadas de otra piel.

No quería volver a casa.No quería que sonara mi celular, ni que Manuel volviera de ese asado.
Quería irme lejos.Desprenderme del dolor.Cambiar de nombre, de cuerpo.Nacer de nuevo.

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Si, el dolor es tan intenso que te quita el aliento, pero solo la verdad te hace libre, o te da la posibilidad de elegir teniendo certeza de lo que ocure. Solamente cuando se viven esas experiencias se puede entender tu irrefrenable deseo de buscar la verdad. Besos

Anónimo dijo...

Por favor, sigue contando que me tienes atrapada en tu historia!
Es tu historia? o solo eres quien relata pero no lo vive en carne propia?
Saludos desde España!

Mechi.- dijo...

Yo hubiera hecho exactamente lo mismo que vos...

Zorra M.F dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Zorra M.F dijo...

Miranda querida: Fuerte pero necesario, siempre buscamos la verdad y no nos detenemos hasta hallarla completa, siempre hay excepciones, tambien estan los que tienen indicios de una cruel verdad ante sus ojos y prefieren mirar hacia otro lado dejandolo pasar como si nunca hubiera existido, personalmente no puedo comprenderlos. Ojalà muchas veces pudieramos nacer de nuevo, no se puede, pero lo que si podemos es magicamente renacer de las cenizas y seguir adelante, caernos pero vlover a levantarnos y seguir.
Besos de los buenos y exitos en este nuevo año para vos!




Sentada aqui en mi alma

c@rito dijo...

Mmm yo siento que esto si bien decís que te dolió, en el fondo te provocó un cierto alivio y te terminó de permitir el poder estar vos con otro tipo...con Octavio...engañar más tranquila a tu marido porque él te había puesto los cuernos antes.
Yo me sigo preguntando qué hacen todavía juntos...

sin amor dijo...

Sigo la historia totalmente atrapada.
Esas sensaciones las sentí cuando descubrí que mi pareja me engañaba, aún hoy a veces siento lo mismo.
Contanos más.
Un beso.

Angie dijo...

sigo pensando que sos muy fria. que tendrias que haber estallado.
pero me tenes atrapadisima.

PennyLane dijo...

Si, algo para decir... a esta altura ya creo que este experimento literario se te fué de control. No parece ser mujer la que escribe...

Miranda dijo...

Anónimo:La verdad te libera, tan cierto como eso.Creo que sólo quien pasa por una situación así es quien entiende que no hay límites en esos momentos.La impotencia es tan grande que todo es poco.Un beso.





Anónimo:Es mi historia.Saludos para España entonces!besos.

Miranda dijo...

Mechi: Cuando siga contando decime si también lo hubieras hecho, me gusta confirmar que no hice las cosas tan mal.Gracias y besos.




Zorra MF:Tuve la opción de hacer la vista gorda, pero opté por llegar al fondo de la verdad.Fue mi opción.Un beso!

Miranda dijo...

C@rito: Octavio no existía todavía por lo cual nada de lo que me enteraba de Manuel me provocaba ni alivio ni ganas de estar con alguien que aún no había aparecido en mi vida.Sólo sentía una enorme, inmensa desilusión.Un beso.





Sin amor: Cualquiera que fue engañado alguna vez creo que puede sentir lo mismo, o más o peor, no?
Un besito.

Miranda dijo...

Angie: ¿En serio? No sabés lo que me costaba no ir y gritarle todo e la cara.El tema es que sabía que si hacía eso él iba a poder enroscarme en su mentira, a ocultar esas pruebas que yo podía palpar y así siempre iba a quedarme con la mitad de la verdad.
Besos.

Miranda dijo...

PannyLane: ¿Experimento literario? Uf, qué loco que digas eso.Me gustaría muchísimo que lo fuera.
Pero más me sorprende que no creas que soy mujer.Me encantaría que estuvieras de este lado del monitor y me vieras, así podrías relajarte para leer mi historia sin buscar cosas que no existen.Pero como sos libre de creer lo que quieras,lo dejo a tu criterio.Un beso.

Uno más en el mundo dijo...

renaceré, renaceré, renaceré...(H.Ferrer)
cada uno vive mil vidas en esta vida que nos toca vivir

Hermes dijo...

Bueno, me gustó la forma en que contás tu historia. Me dan ganas de analizar a los personajes, pero todavía siento que me faltan datos

Saludos!

Simplemente Clau dijo...

Por que somos tan crueles siempre nos gusta tanto las secciones de tortura. ahi van mis BESOS BRUJOS