jueves, 10 de septiembre de 2009

Preso y prófugo



Manuel quedó detenido durante cuarenta y ocho horas.
Yo no me acerqué a verlo, ni me preocupé por él, pero le pedí a Lucía que me averiguara.

De lo que me encargué fue de explicarle a Javier como había sido mi matrimonio. Si bien algo le había contado, creo que la situación y el golpe que había recibido merecían un detalle minucioso de la historia.
Entendió sin cuestionar. Preguntó apenas lo justo como para comprender ciertas situaciones, sobre todo aquellas que involucraban a Laura.
Cuando terminé el relato, sólo me dijo unas palabras:

- Creo que deberías cuidarte de ese tipo, está obsesionado con vos y eso puede ser peligroso.

Si bien Manuel no me producía miedo era cierto que su inteligencia, aplicada desde el lado del rencor, podía convertirse en un cuchillo filoso destinado a lastimar cada momento de mi felicidad.
Yo sólo quería que Manuel estuviera lejos, que reconstruyera su vida sentimental junto a la loca y que me dejara hacer lo propio.

Las cosas con Javier mejoraban día a día, al igual que su labio que cicatrizaba sin marcas más allá de una leve hinchazón.


Como era de suponerse, Manuel había quedado en libertad.
Lo que no supimos fue ni como salió, ni si había regresado a Buenos Aires.

Con el transcurso de los días, la ausencia de Manuel comenzó a molestarme. Por más que me esforzara en creer que todo había pasado, que Manuel ya estaba a miles de kilómetros y que yo volvía a ser libre, algo en mi interior no me permitía encontrar la calma.

Así que le pedí a Javier que me hiciera un favor. Marqué el número del estudio de Manuel, encendí el altavoz y le pasé el teléfono a él para que hablara, evitando que cualquiera reconociera mi voz.

- Buenas tardes, necesitaría hablar con el Dr. Manuel ****** - preguntó Javier.

- El Doctor no se encuentra - pude escuchar que respondía la secretaria.

- Ah... ¿podría indicarme cuando ubicarlo? - insistió.

- No sabría decirle, señor. El Doctor está de viaje y no tiene prevista fecha de regreso.


Mi sexto sentido no fallaba nunca.
Manuel no estaba en Buenos Aires, ni pensaba estarlo por el momento.
El único lugar en que Manuel pretendía estar era cerca mío.

Sólo bastaba con mirar alrededor o tener paciencia, hasta que diera una señal.

10 comentarios:

Miranda dijo...

Aprovecho que tengo tiempo y les dejo otro post programado para más tarde.

Besitos a todos =)

Mir.

Ashiku dijo...

Guau!! Igual, quién te quita imaginarlo entre rejas, jajaja

Che, Miranda, ¿en serio seguís con Manuel? Me preocupa, de verdad.

yanina dijo...

hu que feo debe ser sentirse observada... espero q ande por otros lados. y que bueno q dejaste otro post. espero q sea antes de entrar al trabajo.

Miranda dijo...

Ashiku: Claro que me hacía felíz imaginarlo detenido!!!!!!
Pero esa felicidad duró demasiado poco.
Es muy dificil de contestar tu pregunta,creo que debería decir Si y NO pero no sé si con eso alcances a entender...

Beso enorme

Miranda dijo...

Yanina: Después fue peor...
El post lo programé para las 20 hs, espero que puedas leerlo.

besotes.

Vir dijo...

sinceramente y digan lo que digan sigo poniendo las fichas a manuel, estará un poco tocado pero que es amor, lo es ( tal vez un poco enfermo, pero quien no lo está)

yo, mamuchi dijo...

Espero ya leer el sig post
Besos

La pobre estúpida dijo...

wow... que vuelco! espero el siguiente, besotes!

Anavril dijo...

hay veces que los enfermos enferman...pero bueno, son elecciones...que se yo... espero ver como sigue la cosa...

licha dijo...

UH!

No me acuerdo si lo comenté en el anterior, y la compu me está andando muuuuy lenta pa fijarme asiq lo mando de nuevo: NO TE LA PUEDO CREER!!!! DE VERDAD MANU HIZO ESO!!!
QUE BARBARIDÁT!!!!