domingo, 7 de diciembre de 2008

Una piedra en el camino


Estaba en el ascensor, escuchando como el auto de Octavio acelaraba por la avenida y se alejaba.

Recién ahí abrí la puerta y me bajé.

Esa no era mi casa, sino la de mis padres, y por algún motivo, ebria como estaba, le había dado esa dirección en lugar de la real.

Tal vez porque Octavio dejaba traslucir un cierto interés en mí, o quizás porque no quería que Manuel me viera llegar en el auto de un hombre que no fuera él.


Salí y tomé un taxi hasta mi casa.
De a poco volvía a sentirme una persona normal, alejándome de los efectos del alcohol.
Para mi tranquilidad,Manuel dormía cuando llegué.Me recosté junto a él, pero esa noche no lo abracé.



El domingo, mientras regresábamos del asado habitual con la familia de Manuel, sentí vibrar mi celular en la cartera.

Un mensaje nuevo asomaba en la pantalla, y el número de origen era desconocido.Lo abrí, sin imaginarme su procedencia:


- Me dio tu teléfono El Tano.Quería saber si habías amanecido sobria.Un beso, Octavio.


Arrojé el celular de vuelta a mi cartera, como si quemara.


Por supuesto que Manuel me preguntó de quien era el mensaje, y yo mentí.


-Mamá -le dije.


- ¿Y no le contestás? - preguntó


- No, ahora la llamo cuando lleguemos.



Apenas entramos, me metí en el baño, y en la privacidad de esas cuatro paredes, le respondí:


- Estoy bien, gracias, pero no me llames.No quiero problemas.


A los pocos minutos, su respuesta:


- Es que no puedo alejar tu imagen de mi cabeza.


No le contesté, pero sabía que eso no modificaría las cosas.Octavio iba a seguir llamando, se leía claramente en su último mensaje.


Me lavé la cara, intentado que el agua se llevara la noche anterior y que borrara lo que vendría.



Mi sexto sentido femenino intuía el peligro y eso implicaba que algo dentro mío era sensible a sus palabras.Octavio no había pasado inadvertido y no podía descubrir si era sólo el sentirme deseada por otros ojos que no fueran los de mi marido, o si la inercia de mis últimos meses reclamaba un poco de emoción.Tal vez , era una lógica consecuencia al caos en el que venía metida, al quiebre que se había producido en la pareja.


Al terminar el domingo sólo tenía una certeza: Octavio se había convertido en una pequeña piedra en el camino, en ese camino al que Manuel me había empujado.


17 comentarios:

Anónimo dijo...

Pasé por acá y me enganché con la historia, me gusta como escribís asi que seguiré pasando.
Pobrecito! No le digas piedra en el camino a Octavio, jajaj!
saludos
Any

Pasajera en trance dijo...

Pregunta que no tiene que ver con el post en sí sino con la historia:

¿Por qué seguís casada?

Cintia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cintia dijo...

Ahhh el sexto sentido femenino nunca falla.
¡que situacion jodida recibir el mensaje delante de tu marido!!!

Miranda dijo...

Any: Bienvenida y gracias por el elogio.Espero verte por acá, me gustan las casas llenas de gente =)
Un beso.



Pasajera en trance: Responderte eso sería adelantarme demasiado en la historia, pero te aseguro que hay un por qué.
Un beso!

Miranda dijo...

Cintia: Después me fui acostumbrandro...un beso.

Estefanìa dijo...

TENES PASA DE ESCRITORA-.
PARECE QUE LEO UNA NOVELA...Y ME GUSTA JAJA.
creo que las mujeres que leemos tu blog nos identificamos en estas cosas con vos...es como leerse a una misma y verse reflejada....pero no me digas que fue manuel el culpable de tus elecciones...o los caminos que elijas seguir...una bien sabe que ser infiel está politicamente incorrecto...pero está bien para una, si nos hace feliz...las relaciones paralelas son muy peligrosas sobre todo cuando se elige seguir con el marido que no te hace feliz...es una linea muy delgada la que hay entre el sexo y el amor...y cuando se confunde eso...se confund todo...yo siempre trato de que mis amantes no se conviertan en amores ni relaciones paralelas para evitar confundir mi cabeza...xq soy super enamoradiza jaja...es muy dificil no mezclar cuando una encuentra en otro hombre, esas cositas que creia tener-.

besos.

La Vaka dijo...

MIRANDA,DE VERDAD QUE SE LO QUE SENTISTE CUANDO SONO EL CELULAR, HE PASADO POR ESAS SITUACIONES Y NO SON NADA COMODAS :D, ES ARRIESGAR DEMASIADO Y VECES QUE NO SE SABE SI VALE LA PENA.

UN ABRAZO.

c@rito dijo...

El famoso punto del no retorno...
Me preparo para leer todas esas nuevas sensaciones que te trajo Octavio...las vas a saber plasmar muy bien y me van a hacer sentir eso por un rato, mientras lo leo.
Besos!

Krocita dijo...

Me imagino la cantidad de emociones que sentiste al recibir ese mensaje.
Evidentemente la piedra era muy interesante, ya que no intentaste esquivarla.
Beso!

Fio dijo...

Se me puso la piel gallina desde el principio hasta el fin. Yo nunca fui infiel, espero no serlo tampoco, pero tengo una humilde teoría: el que deja de amar sufre tanto (o más) que al que dejaron de amar.
No justifico la infidelidad, no la comparto, pero sé también que en la vida las cosas suceden, y a veces exceden nuestra capacidad de control...
Al fin y al cabo, quién tiene la culpa...¿el chancho o el que le da de comer?

Miranda dijo...

Estefanía: Yo nunca había sido infiel, y no iba a probar justo con el amor de mi vida si no hubiera habido una situación concreta me llevara a eso, no te parece? Un beso.


La vaka: Tal vez sí valía la pena... Ya me dirás.Besos.

Miranda dijo...

Carito: Si, ya contaré al detalle todo lo de Octavio, espero lo disfrutes.Besos.



Krocita: Era interesante, pero demasiado peligrosa.Besotes.

Miranda dijo...

Fio: Coincido con tu teoría, y para saber si la culpa es del chancho o de quien le da de comer vas a tener que esperar.Ya sacarás tu conclusión.Buen domingo, besos.

AlgoParaDecir dijo...

Muy bueno tu blog, volveré a pasar.
Te invito a que te des una vuelta por el mío.
Muy bueno tu blog, volveré a pasar.
Te invito a que te des una vuelta por el mío.
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Fluencia dijo...

estoy sorprendida..muy identificada..mi octavio manda 70 msj por dia..y yo los espero.

Piti Sarlanga dijo...

Que bonito, eh? tu marido durmiendo y vos de parranda. Que feíto eso...