
Salió una vez más por esa puerta, y abrió la reja hasta pararse a mi lado.
De cerca me pareció más linda que lo que mis ojos habían advertido en las visitas de incógnito.
Sus ojos encerraban una enorme tristeza y me pregunté si los míos se verían así cuando conociera la verdad. Sentí miedo de convertirme en una de esas personas que arrastran su cuerpo dolido por este mundo, que fuerzan la sonrisa cada día, que respiran por obligación, que están más muertas que vivas.
- ¿Vamos? - sugirió
- Si,vamos - dije sonriente
Caminamos dos cuadras hasta llegar al café, hablando del barrio, de la tranquilidad de su calle y el bullicio de la avenida.
- Un cortado - le pidió al mozo
- Otro para mí - agregué
Se la notaba relajada, mientras que a mí me había invadido el miedo a equivocarme y quedar en evidencia.Una palabra errada, un comentario desacertado y Laura podía sellar su boca y tragarse para siempre la verdad.
- Bueno, empecemos hablando de vos - me dijo en un tono intimidante y a la vez amigable, en una extraña mezcla que me la hizo imaginar en un juzgado, defendiendo un caso, acosando al enemigo a favor de su cliente.
Me preparé para mentir en cada respuesta.
- ¿Qué quiere saber? - pregunté
- Primero te pido que nos tuteemos, me hacés sentir como si fuera tu madre - dijo de manera irónica
- Perfecto, decime que querés saber entonces.
- Bueno, algo de tu vida.¿Vivís sola? ¿ Tenés algún pasatiempo? ¿Estás casada, tenés hijos? - preguntó
- Vivo con una amiga, hace un tiempo.Estoy por recibirme y preparando la tesis.
- No me lleves otra vez hacia tu investigación para la tesis - me interrumpió Laura - contame otras cosas.
- Perdón, no era mi intención.Sigo entonces, tomo clases de pintura, me gusta, me relaja -dije
- Yo también pinto en mi tiempo libre, que no es mucho, porque tengo dos hijas - agregó
- Ah, qué lindo - dije - ¿Estás casada?
- Sigamos hablando de vos, contame - respondió sin dejarme saber la respuesta
- Bueno, no sé qué más contarte... tal vez que no tengo hijos, soy soltera - dije evitando cualquier tipo de asociación con mi verdadero yo.
-¿ Pero no estás ni siquiera de novia, Ana? - quiso saber Laura
- Algo hay, siempre, sólo que nada serio - respondí
- Qué raro que una chica tan linda como vos no haya formado nada estable - agregó
- No es tan raro, a veces uno no encuentra la persona ideal, soy joven, tengo tiempo - dije
- Claro, sos mucho más joven que yo, se nota - su respuesta tenía un tinte de rencor pero yo pensaba que era producto de mi imaginación y mi nerviosismo.
- Pero vos sos joven también - dije intentando remediar el malestar que flotaba en el aire
- No tanto, cuando uno tiene una vida difícil como la que me tocó, envejece veinte años de golpe- dijo sin poder ocultar su tristeza.
- Me gustaría ayudarte, pero para ayudarte tengo que conocer algo de vos - dije intentando llevarla a mi terreno.
- ¿Qué es lo que querés saber, Ana? - me preguntó
- Y...qué fue lo que te llevó a la depresión y por qué motivo, medicada y todo, tomaste la determinación de intentar un suicidio.
- Claro.¿ Y nada más querés saber, Ana? - La insistencia con que repetía mi nombre inventado comenzaba a ponerme nerviosa.
- El desarrollo de los hechos, supongo, como para entender el por qué de tu decisión - dije
- Ajá - dijo
- ....
- ....
El silencio se adueñó del encuentro.
Mientras yo imploraba que todo terminara bien, que finalmente se decidiera a hablar, desconocía lo que la cabeza de Laura ideaba.Yo había caminado un largo tramo hasta llegar a sentarme frente a ella.Había soportado noches de insomnio y llanto en soledad. Había jugado el rol de aprendiz de detective, y me había puesto el disfraz de Ana, sólo para escuchar su relato y llegar a la verdad.
Ella, en cambio, sólo había necesitado de cinco minutos para descubrir mi mentira.
- ¿Pasa algo Laura? - pregunté
- Sí, claro que pasa - dijo - pasa que no sabés mentir.
- No sé a qué te referís - dije a punto de tartamudear.
- Cuando entré a mi casa llamé a la facultad.El decano me conoce porque fui docente mucho tiempo en la carrera de derecho, algo que seguramente desconocías porque eso no figura en mi historia clínica. Ana Alvarez no es ninguna estudiante de esa facultad - dijo
- Seguramente habrán buscado mal - dije, sin que pudiera creerme
- Es que eso no es todo, me dijiste que sos soltera, sin embargo puedo ver un anillo en tu mano. Cabía la posibilidad de que fuera un anillo de compromiso, pero te ocupaste de aclararme que no estabas en ninguna relación seria - dijo- Así que decime quién sos y qué querés.
- Eh...lamento lo ocurrido.Yo...yo... - titubeaba sin que una sola idea inteligente se adueñara de mi voz
- Sabía que este día llegaría.Vamos Miranda, decime de una vez qué es lo que viniste a averiguar.